Los gobiernos cambian. Las Fuerzas Armadas permanecen.

Los gobiernos cambian Las Fuerzas Armadas permanecen

Sociedad, Gobierno y Fuerzas Armadas

Opinión por Juan Ibarrola
Cadena de Mando | Milenio

11.07.2026

La comprensión de las Fuerzas Armadas por parte de la sociedad siempre será completamente diferente a lo que gobernantes y clase política las definen.

Dentro de la sociedad es necesario dividir entre quienes reciben de manera directa y permanente el apoyo de los soldados de tierra, mar y aire, así como de los guardias nacionales, con quienes lo reciben de forma indirecta, es decir, para la gran mayoría de los ciudadanos las acciones militares y navales se convierten en apoyos que benefician a la sociedad desde diferentes frentes; lo agradecen y valoran y de esto, no critican ni escatiman lo recibido. Desde la más profunda objetividad, los ciudadanos reciben institucionalmente de sus fuerzas armadas, más de lo que otras instituciones les brindan.

De esa división social, hay quienes no necesitan recibir directamente el apoyo militar o naval, porque no requieren de las instituciones del Estado, ya que pueden resolverlo, muchas veces de manera personal y privada. Es dentro de este grupo social, donde algunos, critican y escatiman a las Fuerzas Armadas.

Para gobernantes y clase política, desde hace por lo menos 80 años, la relación con las Fuerzas Armadas, siempre ha sido muy compleja. Si bien, los diferentes sucesos políticos de nuestro país, hicieron comprender a soldados y marinos la inminente necesidad de profesionalizarse, no fue ello, por una presión de un grupo político o un partido en el poder. Tanto soldados como marinos decidieron ser mejores para servir a su país, a sus ciudadanos y a las instituciones.

Es necesario recordar que, en este siglo, las Fuerzas Armadas, han estado prestas y leales a diferentes proyectos de Nación, como lo fue la llegada de Vicente Fox en el año 2000, la llegada del PAN con Calderón en el 2006; el regreso del PRI con Peña Nieto en el 2012. El cambio radical de gobierno y políticas públicas en el 2018 con López Obrador y por supuesto, la llegada de Claudia Sheinbaum como la primera Presidenta en el 2024.

El General Ricardo Trevilla Trejo, así como el Almirante Raymundo Morales Ángeles, comprenden a cabalidad la gran responsabilidad que tienen como secretarios de estado, pero también como altos mandos de las Fuerzas Armadas, sobre todo en un momento de país, único, complejo y de grandes retos, sobre todo en lo que se refiere a la relación con Estados Unidos.

Cuando se destaca que soldados y marinos realizan actividades que no les corresponden, quien lo señala, desconoce que la cuarta misión constitucional de las Fuerzas Armadas, consiste en realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país.

Lo grave sería que, -como en otros países- las fuerzas armadas se desentendieran de sus demás responsabilidades constitucionales y orgánicas, para por ejemplo, solamente administrar y dirigir empresas paraestatales.

La base institucional de las Fuerzas Armadas, se diseñó para servir al país de la mejor manera, con los recursos y leyes que el Estado mexicano les provee y permite. Esa es la realidad de todas las fuerzas armadas del mundo, por lo que asegurar que en la administración de empresas paraestatales, ¡a ver quién los saca!, en un sinsentido.

La política y el proyecto de Nación que esté en turno, no depende de las Fuerzas Armadas.

Lo que sí depende de ellas, es darle la fortaleza institucional para que ese proyecto y políticas beneficien a los mexicanos.

 

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